Ríos de agua viva


 En una ocasión de solemnidad en que los judíos iban a beber agua de la fuente de Siloé y rociaban el altar con ella a fin de obtener que sus campos fueran fecundos; además de que había gran afluencia de gente del pueblo en el Templo de Jerusalén, el Señor aprovechó esta oportunidad para predicar su divina doctrina y dijo a voz en grito: 
"Si alguno tiene sed que venga a mí y beba". 
Como si dijera: el que tenga sed de la verdad y la justicia que pueden dar al alma vida sobrenatural y hacerla fecunda, que venga a Mí, que soy fuente inagotable, y haré que, del corazón de ustedes, broten y corran ríos del agua viva de la gracia (Jn.7)
Dame, Señor, de esta agua de vida sobrenatural y santificante, a fin de que yo sea espiritual, lleno de tu Espíritu, y que así esparza tu buen olor y haga germinar frutos de salvación en mis prójimos. Que tu agua me purifique el corazón. 
Propongo, con la ayuda de la gracia,  pedir hoy al Señor, insistentemente, me una de manera íntima a su Corazón y me dé su agua santificante para beber y calmar mi sed.
María Santísima, Reina y Señora mía, bendice mi oración y mi propósito, y ayúdame a cumplir. Amén. 

Lo escribí luego de leer :
Vercruysse, Bruno, S J. Nuevas meditaciones prácticas. Bouret, México, 1899.

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